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POLÉMICA SOBRE LA AUTORÍA.

LOS POSIBLES AUTORES.

RAFAEL URZÚA ARIAS.

Como ya se mencionó, solamente una de las fuentes consultadas señala al ingeniero Rafael Urzúa Arias como autor del proyecto del Taller-Dormitorio de López Cotilla en la ciudad de Guadalajara: la Enciclopedia Histórica y Biográfica de la Universidad de Guadalajara. Se intentó hacer contacto con el profesor Juan Real Ledezma, responsable de la citada publicación, con el fin de conocer los sustentos de ese señalamiento. Sin embargo, no fue posible concertar una entrevista con él, por lo que se desconocen las bases de tal afirmación.

Las fechas en las que, se considera, se realizó el proyecto del Taller-Dormitorio (segundo semestre de 1936), podrían serle favorables a Urzúa, ya que tanto él como Orozco vivían en esa época en la ciudad de Guadalajara (no así, Barragán). Sin embargo, resulta revelador que aún y cuando el pintor y Urzúa tenían una relación muy cercana y frecuente, no exista una sola mención de Urzúa por parte de Orozco en ninguna de las publicaciones revisadas. De la misma manera, no se encontró referencia alguna de la posible participación de Urzúa en la revisión realizada en el Archivo del Fondo Rafael Urzúa. Este archivo es el acervo documental de la obra del ingeniero Urzúa, en resguardo actualmente de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco.

Con el fin de contrastar el lenguaje estético de Urzúa con el utilizado en el Taller-Dormitorio de López Cotilla, conviene hacer un breve recuento sobre la evolución de las diferentes corrientes arquitectónicas por las que transitó el ingeniero desde que egresó de la Escuela Libre de Ingeniería, en 1925, hasta la fecha en que se realizó el proyecto del Taller-Dormitorio, en 1936. A partir de dicho recuento, se evaluará la posibilidad de su participación o autoría,

Durante el Porfiriato, predominó en el país la influencia de la arquitectura francesa, la cual iba acorde a los ideales y expectativas de la clase alta de la época. En palabras de Orozco, La arquitectura vino a ser un refrito de los chalets y chateaux franceses1. Tras la Revolución, tanto la arquitectura como otras expresiones artísticas voltearon a ver hacia adentro, buscando consolidar un lenguaje propio y nacional. Es en ese contexto que surgieron corrientes como el Neocolonialismo y el Neoindigenismo, que buscaron su identidad en el pasado y en la diversidad cultural del país.

Este cambio ideológico significó dejar atrás la idealización de los cánones europeos, pero de cierta manera se intentó enfrentar problemas del siglo XX con soluciones del siglo XVIII. De forma por demás notable, Urzúa realizó varios proyectos de estilo neocolonial. Destaca entre ellos el proyecto del Museo de Arte Colonial, realizado en el año de 1925 (mismo año que egresó de la Escuela Libre de Ingenieros). Aunque no se construyó, deja ver la extraordinaria capacidad de Urzúa de entender las diferentes corrientes arquitectónicas.

Fig. 1. Proyecto de fachada para el Museo de Arte Colonial por Rafael Urzúa.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.

Las limitantes del Neocolonialismo y Neoindigenismo de alguna manera dieron paso a la búsqueda de una arquitectura nacional. Es en este contexto que surge la Escuela Tapatía de Arquitectura, en la que participaron, entre otros, Luis Barragán, Pedro Castellanos, Ignacio Díaz Morales y Rafael Urzúa. Es importante aclarar que la Escuela Tapatía de Arquitectura no fue una corriente ni un movimiento estilístico, sino más bien la búsqueda de un grupo de jóvenes profesionistas que compartían orígenes e inquietudes.

Sin lugar a dudas se puede considerar a Luis Barragán como el líder de ese grupo, ya que sus deseos de aprender y su curiosidad por “ver” lo que en otros lugares se hacía, lo llevó a realizar varios viajes al extranjero, lo que le permitió estar al tanto de las tendencias y vanguardia de la arquitectura internacional. Los descubrimientos que fue haciendo influyeron mucho en la producción arquitectónica de sus compañeros e irían marcando el rumbo de la Escuela Tapatía.

La primera ruptura de la Escuela Tapatía de Arquitectura fue con el estilo neocolonial, predominante en ese momento, la cual se da a partir de la influencia de Ferdinand Bac. Esta llegó a Guadalajara a través de Barragán, quien le regalaría a Urzúa y a Díaz Morales los libros Les Jardins Enchantés y Les Colombières, de autoría de Bac, traídos de su primer viaje a Europa en 1925.

Barragán quedó fascinado por los conceptos arquitectónicos y el diseño de jardines aplicados en las obras de Bac, y transmitió ese entusiasmo a sus compañeros. La influencia de Bac fue una de las bases para el surgimiento del Regionalismo en la ciudad, el cual retoma conceptos y elementos propios de la arquitectura mediterránea y morisca.

Fig. 2. Ilustración de Ferdinand Bac.
Les Jardins Enchantés.  Ferdinand Bac.
Fig. 3. Proyecto para un pabellón, propuesta para el Parque Revolución de Rafael Urzúa. Nótense las similitudes con la ilustración de Bac, entre ellas, el uso de arcos, las texturas, y el uso del agua.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.

Rafael Urzúa realizó con gran oficio numerosos proyectos de tendencia regionalista, en los que es evidente la influencia de Ferdinand Bac. Destacan sobre todo sus proyectos para casa-habitación, así como el proyecto de acceso del Parque Agua Azul (1934, demolido) y su propuesta para el concurso del Parque de la Revolución que realizó ese mismo año. La influencia de Bac está aún presente en sus últimas obras que realizara en su pueblo natal, Concepción de Buenos Aires, Jalisco.

Fig. 4. Fachada de las casas para Carmen Becerra Urzúa. Rafael Urzúa Arias.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.
Fig. 5. Vista de la casa y sanatorio para Jesús Gutiérrez Casillas.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.

Para la segunda mitad de la década de los treinta del siglo pasado, por influencia también de Barragán, Urzúa se aleja momentáneamente y en cierta medida de las ideas regionalistas, para incursionar de manera notable en propuestas Art Decó y de Arquitectura Moderna. De este periodo, conviene observar los proyectos del edifico de la SUTAJ, el Conjunto mercado, escuela, y comisaría en Atemajac, y la casa para el señor Rogelio Rubio, en la esquina de las calles Marcos Castellanos y Pedro Moreno, frente al Parque de la Revolución.

En las primeras dos obras arriba señaladas, Urzúa utiliza con acierto el lenguaje formal del Art Decó. Sin embargo, en la casa para el señor Rogelio Rubio (1935), aún y cuando sigue utilizando algunos elementos del Art Decó (esquinas redondeadas, el diseño de lámparas interiores y mobiliario y el diseño de la escalera principal), ya muestra una clara evolución hacia la arquitectura moderna, tendiendo a simplificar las formas arquitectónicas y prescindiendo lo más posible de elementos decorativos.

Fig. 6. Fachada del edificio del SUTAJ.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.
Fig. 7. Comisaría conjunto Atemajac.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.
Figs. 8 y 9. Casa para Rogelio Rubio. Se trata de una construcción al estilo del funcionalismo europeo, con influencia corbusiana. Mantiene elementos del Art Decó, como se puede observar en la escalera.
Rafael Urzúa, arquitecto. Juan Lanzagorta Vallín.

Sin lugar a dudas, su obra más destacada e influyente es la casa para el doctor Luis Farah, ubicada en la esquina nororiente de avenida Vallarta y la calle Simón Bolívar, en Guadalajara, que data del año 1936 (mismo en que se proyectó el Taller-Dormitorio). Urzúa nos muestra en la Casa Farah esa creatividad y maestría suyas, para resolver un proyecto a través de la fusión de diferentes influencias y conceptos arquitectónicos. Pese a tratarse de una remodelación, logra una extraordinaria síntesis entre modernismo y regionalismo. Integra la limpieza en la composición del movimiento moderno con algunos refinados elementos del regionalismo, como los triángulos en la fachada, y de la arquitectura morisca, como lo son el arco conopial, la ventana en forma de estrella, entre otros.

Figs. 10 y 11.  Casa Farah. Nótese el arco conopial en el pasillo. Urzúa alcanza un mayor acercamiento al modernismo, sin llegar a la austeridad formal y abstracción de la Casa-Estudio de López Cotilla.
Casa Haus.  https://casahaus.net/quedamos-para-tomar-algo/
https://ourvoicesgdl.wordpress.com/2014/04/12/regional-architecture-in-guadalajara/

Urzúa fue amigo, colaborador y, probablemente, el primer seguidor de Luis Barragán. Trabajó en su despacho desde que egresó de la Escuela Libre de Ingeniería hasta que Barragán dejó Guadalajara para irse a la Ciudad de México en 1935. En 1929 comenzó a trabajar desde su propio despacho, a la par de su colaboración con Luis Barragán. Fue sin duda el integrante de la Escuela Tapatía de Arquitectura más talentoso y el que con más entusiasmo puso en práctica las ideas que Barragán traía de sus viajes, aprendía rápido y reinterpretaba de acuerdo a su propia visión y criterio.

Cabe mencionar que Urzúa fue un proyectista prolífico, que realizó 131 obras y proyectos propios, según el catálogo consultado del Fondo Urzúa2. Siempre estuvo al tanto de las tendencias en la arquitectura, y tuvo una extraordinaria capacidad de crear obras en diferentes estilos, sin perder por ello calidad en sus diseños.

Si se revisa con detenimiento la obra de Urzúa en su conjunto, se puede observar que a lo largo de ella experimenta con diferentes estilos arquitectónicos. Además, es posible advertir con claridad que su lenguaje formal y estético no estuvo relacionado con la abstracción arquitectónica (influencia notoria en el Taller-Dormitorio), sino, más bien, con el regionalismo como integrador de influencias y estilos. Sus acercamientos más osados a la arquitectura moderna distan de la composición, fuerza, geometría y unidad estética del Taller-Dormitorio, y aunque son relevantes para la historia de la arquitectura de la ciudad, no justifican concluir que él diseñara el inmueble.

Casi todas sus obras son proyectos muy cuidados, con una estética esmerada y accesible que fue y es valorada por sus usuarios ─no así por las autoridades de la ciudad que han permitido la demolición de muchas de ellas─. Sus obras empero no muestran innovación conceptual ni técnica. Urzúa fue un hombre práctico, que, a diferencia de Barragán, no se preocupó por crear una arquitectura que rompiera con la ya existente.

Lo que sí se puede concluir con certeza es que, si bien, Urzúa no fue el responsable del diseño del Taller-Dormitorio, sí fue un actor crucial para que este se llegara a materializar. Dada su cercanía a Barragán y a Orozco, es muy probable que haya apoyado a este último con su red de contactos en el medio de la construcción local (mano de obra, proveedores de material, subcontratistas, etc.). Tampoco sería muy aventurado pensar que el mismo Urzúa, o su despacho, haya realizado el proyecto ejecutivo del Taller-Dormitorio.

1. Orozco, José Clemente. Autobiografía. 2a ed. Serie Crónicas. México, D.F.: Ediciones Era, 1981. 21.
2. Gobierno Del Estado De Jalisco, Carmen Pedraza Rodríguez, Angélica María Mandujano Águila, Agustín Elizalde Urzúa, Rafael Urzúa Arias y Arabella González Huezo, ed. Catálogo Fondo Rafael Urzúa. Guadalajara: Gobierno Del Estado De Jalisco, 2007.
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